Además de presentarse como la puerta a los parajes más impresionantes de los Pirineos, el Valle del Basa tiene la particularidad de ser un enclave muy importante a la hora de entender la evolución geológica tanto de esta zona en particular,  como de toda la cuenca de Jaca. La evolución de este valle registra eventos geológicos desde tiempos pretéritos,  en los que este se encontraba en las profundidades de los océanos que gobernaban esta zona hace ya más de 80 millones de años,  hasta que estos fueron rellenados y sustituidos por sedimentos transportados por cursos fluviales que moldeaban las montañas a medida que estas se levantaban.

hacia la gran cascada que vamos sin amargarnos IMG_3513 IMG_3518 (san blas) acto seguido mandó cortar su sagrada cabeza

Aquí, en Yebra de Basa, podemos observar esta evolución a través de la ruta de las ermitas,  que se inicia en la plaza del pueblo y que termina a lo alto de Santa Orosia. A través de esta ruta, podremos combinar tanto el turismo patrimonial como el geológico. A la salida del pueblo toparemos con unas formaciones margosas indicativas de ambientes marinos más o menos profundos que conforme avanzamos en el camino se tornan en niveles de areniscas grises que se atribuyen a ambientes deltaicos que dominaron el paisaje de este Valle hace cerca de 40 millones de años. Después de una nueva combinación de margas y areniscas grises podremos observar como los colores de las formaciones rocosas se van tornando cada vez más rojizos, lo que significa que estamos entrando en ambientes cada vez más continentales, y que por lo tanto dejamos atrás el mar para adentrarnos en ambientes más de tierra adentro. Por último y ya casi llegando a la parte alta de Santa Orosia, empiezan a cobrar el protagonismo los potentes niveles conglomeráticos que se desarrollaron  adosados a los relieves montañosos que ya tenían cierta entidad y que hoy en día albergan las míticas ermitas de la Cueva, Santa Bárbara, San Cornelio y San Blas. Llegados a este punto no podemos iniciar el descenso sin antes ir a visitar la ermita de Santa Orosia que da nombre al pico que gobierna el Valle.